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Repaso espaciado: qué es y cómo usarlo durante el cuatrimestre (con calendario)

Por Actualizado el 11 min de lectura
En este artículo
  1. Qué es el repaso espaciado (o repetición espaciada)
  2. La curva del olvido: qué midió de verdad Ebbinghaus
  3. Qué dice la evidencia: no hay intervalos mágicos
  4. Cada cuánto repasar en un cuatrimestre
  5. Calendario de repaso espaciado para 15 semanas
  6. Cómo se repasa: con preguntas, no releyendo
  7. Tarjetas, Leitner y Anki: cuándo compensan
  8. Errores frecuentes con el repaso espaciado
  9. Preguntas frecuentes
  10. En resumen

El repaso espaciado consiste en repasar lo mismo varias veces, separadas en el tiempo, en lugar de estudiarlo todo de una sentada. Es una de las dos técnicas de estudio con más respaldo, junto con hacerse preguntas, y es fácil pasarla por alto durante el curso: estudias cada tema una vez y vuelves a él meses después, la semana del examen.

En esta guía tienes qué es exactamente, qué midió de verdad la famosa curva del olvido, por qué no existen los intervalos mágicos que se repiten por internet y, sobre todo, un calendario de repasos para un cuatrimestre de 15 semanas que cabe en menos de una hora por asignatura a la semana.

Qué es el repaso espaciado (o repetición espaciada)

Repaso espaciado y repetición espaciada son la misma idea (la segunda es la traducción literal del inglés spaced repetition): repartir el estudio de un mismo contenido en varias sesiones separadas por días o semanas. Lo contrario es el estudio agrupado: todas las horas juntas, normalmente justo antes del examen.

Que espaciar funciona es de lo mejor establecido en la investigación sobre aprendizaje. Un metaanálisis reunió 839 evaluaciones de 317 experimentos y concluyó que repartir las sesiones mejora el recuerdo, y que la separación ideal entre ellas crece cuanto más lejos está la prueba (Cepeda y otros, 2006). Y en una revisión de diez técnicas de estudio, la práctica distribuida fue una de las dos únicas de utilidad alta (Dunlosky y otros, 2013). Cómo quedan las demás lo tienes en técnicas de estudio: cuáles funcionan.

Lo curioso es que no lo parece. En unos experimentos con tarjetas de vocabulario, al 90 % de los estudiantes les fue mejor espaciando el estudio; aun así, después de la primera sesión, el 72 % de quienes creían haber aprendido más de una forma que de la otra pensaba que le había ido mejor estudiando agrupado (Kornell, 2009). Estudiar todo junto da sensación de dominio; espaciar da sensación de esfuerzo, aunque sea lo que mejor resultado da.

La curva del olvido: qué midió de verdad Ebbinghaus

Casi todos los artículos sobre repaso espaciado empiezan con la curva del olvido y una frase del tipo «olvidas el 70 % de lo que estudias en 24 horas». No es lo que midió Hermann Ebbinghaus.

En su estudio de 1885, Ebbinghaus se usó a sí mismo como único participante y memorizó listas de sílabas sin sentido. No midió qué porcentaje recordaba, sino cuánto tiempo se ahorraba al volver a aprender la lista:

Tiempo desde que la aprendióAhorro al reaprenderla
20 minutos58,2 %
1 hora44,2 %
1 día33,7 %
6 días25,4 %
31 días21,1 %

Una réplica moderna, también con una sola persona, encontró una curva parecida (Murre y Dros, 2015).

De ahí salen dos cosas ciertas: el olvido es muy rápido al principio y luego se frena, y lo aprendido no desaparece del todo, porque reaprenderlo cuesta menos. Lo que no sale de ahí es un porcentaje aplicable a tu temario: un tema que has entendido no es una lista de sílabas sin sentido, y de esta tabla no se deduce que «pierdas el 70 %» de él en un día.

Qué dice la evidencia: no hay intervalos mágicos

Busca «repaso espaciado» y encontrarás calendarios muy precisos: repasar a las 24 horas, a los 7 días y a los 30; o al día 1, 2, 4 y 7; o cada vez con intervalos más largos. Cada web da unos números distintos, y casi ninguna enlaza el estudio del que salen. Esto es lo que sí está estudiado:

  • Importa cuánto espacias, no el patrón. En un experimento con 96 universitarios que aprendían vocabulario, quienes se preguntaron cada palabra tres veces seguidas recordaban una semana después el 26 %. Quienes lo hicieron dejando otras palabras entre medias, dentro de la misma sesión, recordaban el 49 % con separaciones cortas, el 64 % con medias y el 75 % con largas. En cambio, dio igual que los intervalos fueran crecientes, iguales o decrecientes (Karpicke y Bauernschmidt, 2011).
  • El intervalo ideal depende de cuándo es el examen. En un estudio con más de 1.350 personas, la separación que mejor funcionaba rondaba el 20-40 % del tiempo que faltaba hasta la prueba cuando esta era a una semana, y el 5-10 % cuando era a un año (Cepeda y otros, 2008).
  • Si el examen queda a semanas, repasar a la semana rinde más que al día siguiente. En una clase simulada con 169 universitarios, quienes repasaron a los 8 días acertaron, cinco semanas después del repaso, el 54 % de las preguntas de datos, frente al 47 % de quienes repasaron al día siguiente (Kapler, Weston y Wiseheart, 2015).

Traducido a algo que puedas usar: deja días entre los repasos, sepáralos más cuanto más lejos esté el examen y no te obsesiones con el número exacto. Un calendario sencillo que cumples vale más que uno perfecto que abandonas en la semana tres.

Cada cuánto repasar en un cuatrimestre

Un cuatrimestre tiene unas 15 semanas de clase y los exámenes llegan después. Para un tema de la primera semana, el examen está a casi cuatro meses; para uno de la última, a unas pocas semanas. Con eso en mente, esta regla práctica encaja con la evidencia y con el ritmo de las clases:

Cada tema se repasa una semana después, otra vez cuatro semanas después y de nuevo antes del examen.

Es una regla práctica, no un dato científico: los estudios dicen que espaciar funciona y que el intervalo debe crecer con el plazo, no que 7 y 28 días sean los números óptimos. Los he elegido porque se pueden cumplir: un bloque semanal fijo por asignatura y nada que calcular.

Calendario de repaso espaciado para 15 semanas

Reserva un bloque fijo de 30-45 minutos a la semana por asignatura. En ese bloque no avanzas temario: repasas, con los apuntes cerrados, el tema de la semana anterior y el de hace cuatro semanas.

SemanaTema nuevo en claseQué se repasa en el bloque
1Tema 1Nada todavía: escribe las preguntas del tema 1
2Tema 2Tema 1
3Tema 3Tema 2
4Tema 4Tema 3
5Tema 5Tema 4 y tema 1
6Tema 6Tema 5 y tema 2
7 a 15Un tema por semanaEl de la semana anterior y el de hace cuatro semanas
16 en adelanteExámenesTodo, con simulacros: los temas 12 a 15 reciben aquí los repasos que les faltan

Con cinco asignaturas son entre dos horas y media y casi cuatro a la semana. No son horas extra: cada bloque sale de las 4,5-7 horas semanales que una asignatura de 6 créditos pide por tu cuenta. A cambio, llegas a los exámenes con los temas 1 a 11 repasados dos veces y los temas 12 a 14, una; solo el último está sin repasar. Así, las semanas de exámenes son para repasar y hacer simulacros, no para aprender desde cero. El plan de esas últimas semanas lo tienes en cómo hacer un plan de estudio para exámenes y, si tus exámenes son en enero, en exámenes de enero.

El lunes de Sergio

Sergio (un ejemplo) estudia segundo de ADE. Los lunes de 16:00 a 16:40 tiene su bloque de Microeconomía. En la semana 6 saca las preguntas del tema 5 (el de la semana pasada) y las del tema 2 (de hace cuatro semanas), las responde por escrito sin mirar y luego comprueba. Falla tres: las marca, y esas tres vuelven a salir el lunes siguiente.

Si tu asignatura no va a un tema por semana, usa lo que diste cada semana como unidad. Y si una semana no puedes, no intentes recuperarla entera: repasa lo de la semana anterior y sigue.

Cómo se repasa: con preguntas, no releyendo

Repasar no es volver a leer. Lo que fija el recuerdo es intentar sacar la información de tu cabeza: en un experimento clásico, quienes leyeron un texto una vez y se autoevaluaron tres veces recordaban a la semana el 61 %, frente al 40 % de quienes lo leyeron cuatro veces (Roediger y Karpicke, 2006). Y combinar las dos cosas, recuperar hasta acertar y repetirlo en sesiones separadas, mejoró la nota en los exámenes de la asignatura y el recuerdo a largo plazo en dos experimentos hechos en un contexto educativo real, no en el laboratorio (Rawson, Dunlosky y Sciartelli, 2013).

Las formas de hacerlo, de la hoja en blanco a los exámenes de otros años, están en la guía de active recall. Para que el bloque semanal funcione:

  1. Después de cada clase, escribe de tres a cinco preguntas (entre cinco y diez por tema). No cuenta como repaso: es prepararlo. En cómo tomar apuntes en la universidad explico cómo convertir los apuntes en preguntas.
  2. En el bloque, responde sin mirar, por escrito o en voz alta, y solo después comprueba.
  3. Marca lo que falles. Eso vuelve la semana siguiente; lo que aciertas espera a su turno.
  4. En asignaturas de problemas, las preguntas son ejercicios: rehaz uno de cada tipo sin mirar la solución, mezclando temas.

Tarjetas, Leitner y Anki: cuándo compensan

El calendario de arriba funciona con papel y boli. Las tarjetas y las apps automatizan lo mismo, pregunta a pregunta:

  • El sistema Leitner usa cajas: una tarjeta acertada pasa a la caja siguiente, que se repasa menos a menudo, y una fallada vuelve a la primera. Lo popularizó el periodista Sebastian Leitner en su libro So lernt man lernen (Herder, 1972).
  • Anki hace algo parecido con un algoritmo que decide cuándo te toca cada tarjeta. Es gratis en ordenador y en Android (AnkiDroid); la app oficial para iPhone, AnkiMobile, cuesta 29,99 € en la App Store española, en un pago único.
  • Quizlet tiene una cuenta gratuita para crear y estudiar fichas, pero sus modos Aprender y Probar son de suscripción: sin pagar, Aprender solo deja un número limitado de rondas por cada conjunto de fichas.

Precios y funciones comprobados el 1 de octubre de 2026.

Las tarjetas compensan cuando hay mucho que memorizar tal cual: vocabulario, fórmulas, definiciones, anatomía, artículos de leyes. Compensan menos en asignaturas de entender y resolver problemas, y tienen un coste: hacer buenas tarjetas lleva tiempo, y 500 tarjetas mal hechas son 500 repasos que sirven de poco.

AgendaUni no tiene tarjetas ni calcula intervalos: si quieres que una app decida cuándo repasar cada pregunta, necesitas Anki o similar. Para lo que sirve es para reservar el tiempo del repaso cada semana y tener las preguntas junto a los apuntes de cada clase.

Errores frecuentes con el repaso espaciado

  • Repasar releyendo. Sin intentar recordar, el repaso rinde mucho menos.
  • Confiarlo todo al temporizador. Estudiar en bloques, con la técnica Pomodoro o con Flowtime, ayuda a ponerse; lo que fija lo aprendido es qué haces dentro de cada bloque.
  • Empezar en la semana 12. El repaso espaciado necesita tiempo por delante: empieza la segunda semana de clase, cuando solo hay un tema.
  • Buscar el intervalo perfecto. La forma exacta del calendario pesa poco; cumplirlo, mucho.
  • Dejar de repasar lo que fallas. Es justo lo que más necesita volver.
  • Abandonar tras una semana mala. Retoma con lo último y sigue; no hay que «ponerse al día» con todo.

Si aún no tienes montada la semana donde encajar estos bloques, empieza por cómo organizarse en la universidad.

Preguntas frecuentes

¿Cada cuánto hay que repasar con el repaso espaciado?

No hay un número exacto demostrado. Lo que respalda la investigación es dejar días entre repasos y separarlos más cuanto más lejos esté el examen. Durante un cuatrimestre, una regla práctica que se puede cumplir es repasar cada tema una semana después, otra vez a las cuatro semanas y de nuevo antes del examen.

¿Qué es la regla 1-7-30?

Es un calendario popular que propone repasar al día siguiente, a la semana y al mes. No está demostrado que esos tres números sean los óptimos, y difícilmente pueden serlo siempre, porque el intervalo ideal depende de cuánto falte para el examen. En un experimento que comparó patrones, lo que contó fue cuánto se espaciaba: dio igual que los intervalos fueran crecientes, iguales o decrecientes. Puedes usarla si te resulta cómoda, sin tomarla como una ley.

¿Repaso espaciado y repetición espaciada son lo mismo?

Sí. Repetición espaciada es la traducción literal del inglés spaced repetition; en los estudios también se llama práctica distribuida o efecto de espaciado. Todas nombran lo mismo: repartir el estudio de un contenido en varias sesiones separadas en el tiempo.

¿Sirve el repaso espaciado si queda una semana para el examen?

Sí, a otra escala. Con el examen a una semana, la separación que mejor funcionó en un estudio con más de 1.350 personas rondaba el 20-40 % de ese plazo, es decir, entre un día y medio y tres días. Reparte el temario en los primeros días, repasa cada tema un par de días después de estudiarlo y deja los últimos días para preguntas y simulacros.

¿Hace falta Anki para hacer repaso espaciado?

No. Basta con una lista de preguntas por tema y un bloque fijo a la semana para responderlas sin mirar. Anki y las tarjetas ayudan cuando hay mucho que memorizar literalmente, como vocabulario o fórmulas, porque la app decide por ti cuándo toca cada tarjeta.

¿Qué es la curva del olvido?

Es la curva que publicó Hermann Ebbinghaus en 1885 tras memorizar listas de sílabas sin sentido: el olvido es muy rápido al principio y después se frena. Midió cuánto tiempo se ahorraba al reaprender, no qué porcentaje recordaba, así que no puede trasladarse tal cual a un temario que has entendido.

En resumen

  • El repaso espaciado es repasar lo mismo en varias sesiones separadas en el tiempo; repetición espaciada es otro nombre para lo mismo.
  • Funciona mejor que estudiar todo junto, aunque estudiar agrupado dé más sensación de dominio.
  • La curva del olvido de Ebbinghaus midió el ahorro al reaprender sílabas sin sentido: no dice que olvides el 70 % de un tema en un día.
  • No hay intervalos mágicos: importa espaciar y alargar la separación cuanto más lejos está el examen, no el patrón exacto.
  • Regla práctica para un cuatrimestre: cada tema, una semana después, cuatro semanas después y antes del examen, en un bloque semanal de 30-45 minutos por asignatura.
  • Repasa con preguntas y sin mirar; lo que falles vuelve la semana siguiente.
  • Las tarjetas y Anki compensan cuando hay mucho que memorizar literalmente; para el resto basta con papel y un hueco fijo.
Ángel Moliné

Estudio informática e inteligencia artificial en Zaragoza. Creé AgendaUni porque ninguna agenda encajaba con cómo funciona la universidad, y es la que uso cada día. Más sobre mí.

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