Active recall: qué es y cómo hacerlo en la universidad, método a método
En este artículo
- Qué es el active recall (o recuerdo activo)
- Qué dicen los estudios sobre el active recall
- Por qué se usa tan poco: releer engaña
- Cómo hacer active recall: seis métodos
- Corregir es la mitad del método
- Active recall según el tipo de asignatura
- Lo que el active recall no hace: límites y cifras sin contexto
- Cómo encajar el active recall en tu semana
- Errores frecuentes con el active recall
- Preguntas frecuentes
- En resumen
El active recall, o recuerdo activo, consiste en estudiar intentando sacar la información de tu cabeza sin tenerla delante: cierras los apuntes, respondes una pregunta, escribes lo que recuerdas o resuelves un problema, y solo después compruebas. Es lo contrario de releer y subrayar, y es una de las dos técnicas de estudio con más respaldo en la investigación.
En esta guía tienes qué dicen de verdad los estudios, seis formas de practicarlo, cuál encaja con cada tipo de asignatura y una parte que se suele pasar por alto: sin corregir lo que has respondido, pierdes buena parte del efecto.
Qué es el active recall (o recuerdo activo)
Hacer active recall es responder de memoria antes de mirar. Da igual el formato: una pregunta al margen, una tarjeta, un folio en blanco, un problema o un examen de otro año.
En los estudios se llama práctica de recuperación (retrieval practice) o efecto del test (testing effect); «active recall» es el nombre que se ha hecho popular entre estudiantes.
No es examinarse, sino estudiar: nadie te pone nota, y un fallo aquí sale gratis y te dice qué te falta.
En una revisión de diez técnicas de estudio, hacerse preguntas o tests de práctica fue una de las dos únicas de utilidad alta, junto con repartir el estudio en varias sesiones; releer y subrayar quedaron entre las de utilidad baja (Dunlosky y otros, 2013). Cómo quedan las demás lo tienes en técnicas de estudio: cuáles funcionan.
Qué dicen los estudios sobre el active recall
El experimento clásico es de 2006: quienes leyeron un texto una vez y lo escribieron de memoria tres veces recordaban a la semana el 61 %, frente al 40 % de quienes lo leyeron cuatro veces (Roediger y Karpicke, 2006). Otros dos explican mejor cómo aplicarlo:
- Seguir preguntándote lo que ya has acertado. 40 universitarios aprendieron 40 parejas de palabras en suajili e inglés. Una vez acertada una pareja, a unos grupos se les seguía preguntando y a otros no. Una semana después, los primeros recordaban alrededor del 80 %; los otros, el 36 % si seguían leyendo la pareja y el 33 % si se retiraba del todo (Karpicke y Roediger, 2008). Seguir leyendo no aportó casi nada; seguir preguntándose, mucho.
- Recordar frente a hacer mapas conceptuales. 80 estudiantes prepararon un texto de ciencias repartidos en cuatro grupos. A la semana, quienes lo habían escrito de memoria, releído y vuelto a escribir sacaron de media un 67 % en las preguntas; quienes dedicaron el mismo tiempo a hacer un mapa conceptual con el texto delante, un 45 %. En un segundo experimento, cada uno de 120 estudiantes probó los dos métodos, y a 101 (el 84 %) les fue mejor recordando (Karpicke y Blunt, 2011). Este estudio tiene publicado un comentario crítico sobre su método.
Los metaanálisis, que juntan muchos experimentos, encuentran una ventaja de tamaño medio: g = 0,50 frente a reestudiar en 61 estudios (Rowland, 2014), 0,61 frente a no hacerse tests en 118 artículos (Adesope y otros, 2017) y 0,50 frente a distintas alternativas en 222 estudios hechos en aulas con 48.478 estudiantes (Yang y otros, 2021).
Una g de 0,5 es, de forma aproximada, la distancia entre un estudiante que está justo en la mitad de la clase y otro que queda por delante de unos siete de cada diez compañeros.
Por qué se usa tan poco: releer engaña
En una encuesta a 177 universitarios, el 84 % dijo que estudiaba releyendo los apuntes o el libro, y para el 55 % era su estrategia principal. Solo el 11 % mencionó ponerse a prueba recordando, y el 1 % lo tenía como primera estrategia (Karpicke, Butler y Roediger, 2009).
Una explicación es que, mientras estudias, la ventaja no se nota:
- En el experimento del suajili, todos los grupos predijeron que recordarían más o menos la mitad, tanto los que acabaron en el 80 % como los del 33 %.
- En el de los mapas conceptuales, los estudiantes pensaban que releer sería lo mejor y recordar, lo peor. En el segundo experimento, solo 30 de 120 (el 25 %) predijeron que les iría mejor recordando.
Los investigadores lo atribuyen a la fluidez: al releer, el texto resulta cada vez más familiar y esa familiaridad se confunde con saberlo. Al intentar recordar te quedas en blanco y ves lo que no sabes: es incómodo, y parece que rinde menos.
Cómo hacer active recall: seis métodos
No hace falta usarlos todos: elige uno o dos por asignatura.
1. La hoja en blanco (o «blurting»)
Lee un apartado, cierra los apuntes y escribe en un folio todo lo que recuerdes durante cinco o diez minutos. Después abre los apuntes y, con otro color, añade lo que faltaba y corrige lo que estaba mal. Lo escrito en el segundo color es tu lista de repaso. En los estudios se llama recuerdo libre: es la tarea de los dos experimentos de arriba con textos.
2. Preguntas propias
Después de cada clase, escribe de tres a cinco preguntas y respóndelas sin mirar uno o dos días después. Mezcla tipos: definir, explicar por qué, comparar y aplicar a un caso. En un experimento con universitarios, escribir preguntas sobre el contenido de una clase rindió a la semana como responder un test, y más que reestudiar (Ebersbach y otros, 2020). Cómo sacarlas de tus apuntes lo explico en cómo tomar apuntes en la universidad.
3. Tarjetas
Pregunta por una cara y respuesta por la otra. La regla que importa: di o escribe la respuesta antes de girarla. Si la giras «para ver si era eso», estás releyendo.
Y no retires una tarjeta al primer acierto: un trabajo con 533 estudiantes recomienda acertar cada concepto tres veces en la primera sesión y volver a él en tres sesiones más, separadas en el tiempo (Rawson y Dunlosky, 2011).
4. Explicarlo sin apuntes (la «técnica Feynman»)
Explica el tema en voz alta, como si se lo contaras a un compañero que faltó a clase, sin nada delante. Donde te atascas o te pones a hablar en general, ahí está lo que no sabes.
Aunque lleve su nombre, no consta que el físico Richard Feynman publicara este método: la etiqueta circula por internet al menos desde una entrada de blog de 2011, más de veinte años después de su muerte. Y conviene hacerlo sin apuntes: en un experimento, enseñar un contenido sin notas rindió a la semana como practicar la recuperación, y más que enseñarlo con las notas delante (Koh, Lee y Lim, 2018).
5. Problemas sin mirar la solución
En asignaturas de problemas, el recuerdo activo es resolver con la solución cerrada. Primero entiende bien uno o varios ejemplos resueltos; después haz un problema distinto sin mirar y corrígelo paso a paso, marcando en cuál te atascaste.
6. Exámenes de otros años
Es la versión completa: mismo tipo de preguntas, mismo tiempo y sin apuntes. En dos de los tres metaanálisis, el efecto fue algo mayor cuando la práctica tenía el mismo formato que el examen final. Cuántos simulacros hacer y cuándo lo tienes en el plan de estudio para exámenes.
Corregir es la mitad del método
Responder sin mirar es el primer paso; el segundo es comprobar qué has acertado. En dos de los tres metaanálisis, el efecto fue claramente mayor cuando había corrección: 0,73 frente a 0,39 en el de Rowland y 0,54 frente a 0,37 en el de Yang. En el tercero la diferencia no fue significativa.
En el de Rowland, además, cuando no había corrección y se acertaba la mitad o menos, la ventaja frente a reestudiar prácticamente desaparecía (0,03). Si recuerdas poco y no compruebas, ganas muy poco.
Con las preguntas tipo test hay un riesgo añadido: sin corregir, puedes quedarte con una de las opciones falsas como si fuera cierta (Butler y Roediger, 2008). Sobre el formato, en cambio, los metaanálisis no coinciden en si rinde más la respuesta libre, la corta o el tipo test. En un estudio, sin corrección el tipo test rindió más que la respuesta corta; con corrección, la respuesta corta dio el mejor resultado (Kang, McDermott y Roediger, 2007).
En la práctica:
- Corrige nada más terminar cada ronda, con los apuntes abiertos.
- Reescribe bien lo que has fallado: no vale un «más o menos era eso».
- Márcalo. Lo fallado vuelve en la siguiente sesión; lo acertado también vuelve, más adelante.
Active recall según el tipo de asignatura
Esta tabla es un criterio práctico, no el resultado de un estudio:
| Tipo de asignatura | Qué método usar | Ejemplo |
|---|---|---|
| De memorizar: definiciones, artículos, vocabulario, fórmulas | Tarjetas en los dos sentidos, sin retirarlas al primer acierto | Derecho Mercantil: tipos de sociedades y sus requisitos |
| De comprender: teoría que tendrás que explicar | Hoja en blanco, preguntas de «por qué» y explicación sin apuntes | Microeconomía: por qué se desplaza una curva de demanda |
| De problemas | Ejemplos resueltos bien entendidos y, después, problemas nuevos sin mirar, mezclando tipos | Contabilidad y Estadística |
| De redactar: desarrollo, comentarios, casos | Esquema de memoria de la respuesta y un apartado redactado con tiempo, a partir de exámenes anteriores | Marketing: un caso práctico |
Lucía (un ejemplo) estudia segundo de ADE. El martes, tras la clase sobre elasticidad, cierra los apuntes y escribe en un folio todo lo que recuerda (7 minutos). Los abre y completa en verde lo que faltaba: se había dejado la elasticidad cruzada y había confundido cuándo una demanda es elástica (8 minutos). Convierte esos dos fallos en dos preguntas y las guarda con los apuntes de la clase (5 minutos). El jueves las responde sin mirar junto a otras tres que ya tenía del tema; falla una, y esa vuelve el lunes.
Lo que el active recall no hace: límites y cifras sin contexto
Buscando «active recall» encontrarás porcentajes redondos, como que retienes «hasta un 50 % más», a veces sin el estudio del que salen. Un 50 % más es, más o menos, la distancia entre dos grupos en experimentos como los de arriba (61 % frente a 40 %; 67 % frente a 45 %), no una regla. Y no tiene base la pirámide según la cual recuerdas el 10 % de lo que lees y el 90 % de lo que enseñas: una revisión de su origen concluyó que esos porcentajes no proceden de ninguna investigación (Letrud y Hernes, 2018).
Los límites reales:
- No sustituye a entender. Si no has comprendido el tema, no hay nada que recordar. Y mientras se aprende un procedimiento con ejemplos resueltos, la ventaja no está clara: en un experimento con 40 estudiantes y problemas de circuitos, estudiar cuatro ejemplos rindió más a la semana que alternar ejemplo y problema (van Gog y Kester, 2012), y en otros cuatro no hubo diferencias (van Gog y otros, 2015). Si el efecto baja con material muy complejo es un debate abierto: hay quien lo defiende y quien lo discute.
- Sirve sobre todo para lo que te preguntas. Un metaanálisis sobre transferencia encontró un efecto de 0,40, pero débil hacia el material estudiado que no se había preguntado (Pan y Rickard, 2018); en el de aulas, lo no preguntado también mejoró, aunque menos (0,32 frente a 0,51). Cubre con tus preguntas todo el temario, no solo lo que te gusta.
- La ventaja depende de con qué se compare. En el metaanálisis de aulas fue de 0,33 frente a reestudiar y, frente a estrategias más elaboradas (mapas conceptuales, tomar notas, resumir), pequeña y no significativa (0,095).
- No dice cuándo repasar. Eso es cosa del repaso espaciado: recordar es el cómo y espaciar es el cuándo.
Cómo encajar el active recall en tu semana
No son horas extra: salen de las 4,5-7 horas semanales que una asignatura de 6 créditos pide por tu cuenta. Un reparto posible:
| Cuándo | Qué haces | Tiempo |
|---|---|---|
| El mismo día de la clase, o al siguiente | Hoja en blanco de la clase y de tres a cinco preguntas | 15-20 min |
| Una vez a la semana, por asignatura | Responder sin mirar las preguntas de la semana pasada y las de hace cuatro | 30-45 min |
| Semanas de exámenes | Exámenes de otros años con el reloj en marcha, y corregirlos | La duración real del examen |
El bloque semanal es el del calendario de repaso espaciado, y una ronda corta cabe en un bloque de la técnica Pomodoro: quince minutos para recordar y diez para corregir.
AgendaUni no tiene tarjetas ni tests, y no corrige ni programa repasos: eso lo haces tú, o Anki si quieres tarjetas. Sirve para guardar las preguntas con los apuntes de cada clase, reservar el bloque semanal como una rutina y repartir las sesiones antes de cada examen.
Errores frecuentes con el active recall
- Mirar la respuesta demasiado pronto, sin aguantar unos segundos en blanco.
- Preguntarte solo definiciones cuando el examen pide aplicar, comparar o resolver.
- Pasar más tiempo haciendo tarjetas que respondiéndolas.
- Empezar la víspera, sin tiempo ya de volver a lo que fallas.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa active recall en español?
Se traduce como recuerdo activo o recuperación activa: estudiar intentando recordar la información sin tenerla delante, en lugar de releerla. En la investigación se llama práctica de recuperación o efecto del test.
¿Cuál es la diferencia entre active recall y repaso espaciado?
El active recall es cómo estudias: sacando la información de tu memoria. El repaso espaciado es cuándo: en varias sesiones separadas por días o semanas. No compiten, se combinan: respondes preguntas sin mirar y lo repites en sesiones espaciadas.
¿Qué es el método blurting?
Es el active recall con una hoja en blanco: lees un apartado, cierras los apuntes, escribes todo lo que recuerdas y corriges con otro color lo que faltaba o estaba mal. El nombre viene del inglés to blurt out, soltar algo de golpe; en los estudios se llama recuerdo libre.
¿Sirve el active recall para asignaturas de problemas?
Sí: el equivalente es resolver problemas con la solución cerrada y corregirlos paso a paso. Pero antes hay que entender el procedimiento con ejemplos resueltos: en cinco experimentos de un mismo grupo, pasar a resolver problemas no rindió más en la prueba posterior que seguir estudiando ejemplos. Primero, ejemplos bien entendidos; después, problemas nuevos sin mirar.
¿Hacen falta tarjetas o una app para hacer active recall?
No. Basta con un folio en blanco o una lista de preguntas por tema. Las tarjetas y apps como Anki compensan cuando hay mucho que memorizar tal cual, como vocabulario, fórmulas o artículos de leyes; para comprender o resolver problemas encajan mejor la hoja en blanco y los ejercicios.
¿Qué hago si no recuerdo casi nada al intentarlo?
Es normal las primeras veces: significa que aún no te lo sabes, no que el método falle. Corrige siempre con los apuntes: en un metaanálisis, cuando no había corrección y se acertaba la mitad o menos, la ventaja frente a reestudiar prácticamente desaparecía. Después inténtalo con un trozo más pequeño.
En resumen
- El active recall, o recuerdo activo, es responder de memoria antes de mirar; en los estudios se llama práctica de recuperación.
- Tres metaanálisis le dan una ventaja de tamaño medio (g entre 0,50 y 0,61), y es una de las dos técnicas de utilidad alta.
- Se usa poco: releer da sensación de dominio y recordar, de no saber.
- Hay seis formas de hacerlo, y ninguna necesita una app: hoja en blanco, preguntas propias, tarjetas, explicarlo sin apuntes, problemas sin mirar y exámenes de otros años.
- Corregir es la mitad del método: sin comprobar lo que has respondido, el efecto es menor.
- No sustituye a entender, sirve sobre todo para lo que te preguntas y no dice cuándo repasar: para eso está el repaso espaciado.