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Técnicas de estudio: cuáles funcionan según los estudios (y cuáles no)

Por 12 min de lectura
En este artículo
  1. Qué técnicas de estudio funcionan: tabla resumen
  2. Las dos técnicas de estudio con más respaldo
  3. Respaldo medio: explicarte el porqué y mezclar tipos de problema
  4. Subrayar, resumir y releer: por qué rinden poco y cuándo sí
  5. Esquemas, mapas conceptuales y mapas mentales
  6. Reglas mnemotécnicas y palacio de la memoria
  7. Métodos con nombre: Robinson, Feynman, Cornell y Pomodoro
  8. Estilos de aprendizaje: una idea muy extendida y con muy poco respaldo
  9. Qué técnica de estudio usar según la asignatura
  10. Preguntas frecuentes
  11. En resumen

Las técnicas de estudio con más respaldo son dos: ponerte a prueba, que es responder de memoria antes de mirar, y repartir el estudio en varias sesiones. Subrayar y releer, que están entre las más habituales, rinden menos; resumir, también. Es la conclusión de una revisión muy citada que comparó diez técnicas (Dunlosky y otros, 2013).

En esta guía tienes las técnicas de estudio más conocidas ordenadas por el respaldo que tienen, con el matiz de cuándo sí sirve cada una. También las que esa revisión no miró, como los mapas mentales, el palacio de la memoria o el método Robinson, y una idea muy extendida con muy poco respaldo: los estilos de aprendizaje.

Qué técnicas de estudio funcionan: tabla resumen

TécnicaRespaldoPara qué sirveMás detalle
Ponerte a pruebaAltoCasi cualquier asignaturaActive recall
Repartir el estudioAltoRecordar a semanas o meses vistaRepaso espaciado
Explicarte el porquéMedioTeoría y problemas resueltosEn esta guía
Mezclar tipos de problemaMedioProblemas y categorías que se confundenEn esta guía
Mapas conceptualesMedio, según con qué se compareVer cómo se relacionan las ideasEn esta guía
Subrayar, resumir y releerBajoEntender el texto y preparar preguntasEn esta guía
Reglas mnemotécnicas y palacio de la memoriaLimitadoListas, vocabulario y ordenEn esta guía
Método Robinson (EPL2R)Pocos estudios sólidos del método completoLeer un manual; vale el paso de recitarEn esta guía
Pomodoro y FlowtimeOrganizan el tiempo, no el aprendizajePonerte a estudiar y descansarPomodoro y Flowtime
Estilos de aprendizajeMuy escasoNo sirven para elegir técnicaEn esta guía

La revisión de Dunlosky dio utilidad alta a los tests de práctica y a la práctica distribuida; moderada a preguntarse el porqué, a la autoexplicación y a la práctica intercalada, y baja a resumir, subrayar, releer, la palabra clave y las imágenes mentales. El resto de la tabla sale de los estudios que enlazo en cada apartado.

Un metaanálisis posterior puso cifras a esa misma lista con 242 estudios y 169.179 participantes: 0,85 para repartir el estudio y 0,74 para los tests, frente a 0,47 para releer y 0,44 para subrayar y para resumir (Donoghue y Hattie, 2021). Son tamaños del efecto: por convención, en torno a 0,2 es pequeño; 0,5, medio, y 0,8, grande. Dos matices de ese trabajo:

  • «Baja» no significa inútil. Las técnicas de abajo también superan, de media, al grupo de control: rinden menos que las de arriba, no cero.
  • Casi todo lo medido es recordar. El 93 % de las medidas eran de aprendizaje superficial, y el efecto fue menor en las de aprendizaje profundo (0,26 frente a 0,60).

Las dos técnicas de estudio con más respaldo

Ponerte a prueba. Cierras los apuntes y respondes preguntas, escribes lo que recuerdas o resuelves un problema, y después corriges. Según la revisión, funciona con muchos formatos, materiales y edades, no lleva mucho tiempo y casi no hay que aprender a hacerlo. Las seis formas de practicarlo, de la hoja en blanco a los exámenes de otros años, están en la guía de active recall.

Repartir el estudio. El mismo contenido, en varias sesiones separadas por días o semanas, en lugar de todo junto la víspera. El calendario para un cuatrimestre lo tienes en repaso espaciado.

Se combinan en un solo gesto: preguntas que respondes sin mirar, repetidas en sesiones separadas. Las preguntas salen de tus apuntes, y cómo sacarlas lo explico en cómo tomar apuntes en la universidad.

Respaldo medio: explicarte el porqué y mezclar tipos de problema

Explicarte el porqué

Son dos técnicas parecidas: preguntarte «¿por qué es así?» ante cada dato, y explicarte cada paso de un problema o cómo encaja lo nuevo con lo que ya sabías. Un metaanálisis de la autoexplicación, con 64 trabajos y 5.917 participantes, encontró un efecto de 0,55, y de 0,35 cuando se comparaba con recibir la explicación ya hecha (Bisra y otros, 2018).

El límite es el tiempo. Según la revisión de Dunlosky, en los pocos estudios que lo midieron, explicarse llevó entre un 30 y un 100 % más. Y en el metaanálisis, 47 de las 69 comparaciones no informan del tiempo; en las cinco en las que fue equivalente, el efecto fue de 0,41. Un buen sitio para usarla son los problemas resueltos: tapa la explicación y di por qué se da cada paso.

Mezclar tipos de problema

En lugar de diez ejercicios del tipo A y luego diez del B, los mezclas. En un experimento con 18 universitarios que calculaban volúmenes de cuatro sólidos, mientras practicaban acertaban más por bloques (89 % frente a 60 %); en el examen de una semana después, quienes habían mezclado sacaron un 63 % y los otros, un 20 % (Rohrer y Taylor, 2007). En un ensayo con 787 alumnos de 12-13 años, en 54 clases de matemáticas de secundaria, el examen sorpresa de un mes después dio un 61 % a quienes habían mezclado y un 38 % al resto (Rohrer y otros, 2020).

No sirve para todo. En un metaanálisis de 59 estudios el efecto medio fue de 0,42: positivo en matemáticas (0,34) y al distinguir categorías visuales parecidas, como estilos de pintura (0,67), no significativo con textos y negativo al aprender palabras (−0,39), donde fue mejor ir por bloques (Brunmair y Richter, 2019).

Y no es «alternar asignaturas cada hora»: lo estudiado es mezclar tipos de problema dentro de una misma materia. La explicación de Rohrer y sus colegas es que así tienes que decidir de qué tipo es cada problema, que es justo lo que pide el examen.

Subrayar, resumir y releer: por qué rinden poco y cuándo sí

En una encuesta a 324 universitarios, el 72 % dijo que subraya de forma habitual y el 66 %, que relee (Hartwig y Dunlosky, 2012). Son técnicas cómodas, y por eso conviene saber qué dan de sí:

  • Subrayar. Aporta poco frente a solo leer, y se tiende a marcar demasiado. Un metaanálisis de 36 artículos encontró que subrayar uno mismo mejora algo la memoria (0,36), pero no la comprensión (Ponce, Mayer y Méndez, 2022). Úsalo en la segunda lectura, marca poco y convierte lo marcado en preguntas.
  • Resumir. Según la revisión, funciona para quien ya sabe resumir bien, y muchos estudiantes, incluso algunos universitarios, necesitarían bastante entrenamiento. En universitarios, el metaanálisis de Donoghue y Hattie le da un 0,19. Rinde más si lo haces de memoria, con los apuntes cerrados: entonces es ponerte a prueba.
  • Releer. Ayuda algo, sobre todo la segunda lectura y mejor si dejas tiempo entre las dos. Su problema es que, en las comparaciones directas, rinde menos que preguntarte o explicarte el porqué. Lee para entender; para repasar, pregúntate.

Hay un problema anterior a la técnica. En esa misma encuesta, el 53 % dijo que suele estudiar en una sola sesión antes del examen, y solo el 13 % decidía qué estudiar siguiendo un plan hecho de antemano. En una sola sesión no hay sitio para repasos separados.

Esquemas, mapas conceptuales y mapas mentales

Un mapa conceptual une conceptos con flechas y palabras de enlace («provoca», «es un tipo de»). Un metaanálisis con 142 comparaciones y 11.814 participantes encontró un efecto de 0,58, mayor al construir el mapa (0,72) que al estudiar uno ya hecho (0,43). Pero depende de con qué se compare: al construirlo, 1,05 frente a seguir una clase o un debate y 0,40 frente a hacer o estudiar esquemas (Schroeder y otros, 2018). Y en un experimento, escribir de memoria lo leído rindió más que hacer el mapa con el texto delante, como cuento en active recall.

Los esquemas propios solo mostraron ventaja en quien había aprendido a hacerlos; el que da el profesor, completo o para rellenar, sí ayuda (Miyatsu, Nguyen y McDaniel, 2018).

El mapa mental, con una idea central, ramas, colores y dibujos, tiene menos estudios detrás como técnica para estudiar por tu cuenta. En un ensayo con 50 estudiantes de Medicina, la ventaja a la semana frente a estudiar cada uno a su manera (un 10 %) no llegó a ser significativa (Farrand, Hussain y Hennessy, 2002).

Un criterio práctico para los tres: hazlos con los apuntes cerrados y corrígelos después. Así sirven para ver relaciones y, además, para ponerte a prueba.

Reglas mnemotécnicas y palacio de la memoria

Las reglas mnemotécnicas (acrónimos, frases, la palabra clave para vocabulario) y el palacio de la memoria, que consiste en colocar lo que quieres recordar en un recorrido que conoces, sirven para lo que hay que saberse tal cual y en orden.

  • La revisión de Dunlosky dio utilidad baja a la palabra clave: funciona con material que se presta a ello, como vocabulario extranjero concreto, términos médicos o capitales, pero exige tiempo y, en la comparación directa que recoge, no superó a ponerse a prueba.
  • Un metaanálisis de 13 ensayos sobre el palacio de la memoria encontró un efecto de 0,65 en el recuerdo, con alto riesgo de sesgo en los estudios (Twomey y Kroneisen, 2021).

Son buenas para listas: los pares craneales, una clasificación, los requisitos de un artículo. No te ayudan a entender, así que úsalas para lo literal y pregúntate después como con cualquier otro contenido.

Métodos con nombre: Robinson, Feynman, Cornell y Pomodoro

  • Método Robinson (EPL2R o SQ3R). Explorar, preguntar, leer, recitar y repasar. Lo propuso Francis P. Robinson en su libro Effective Study (1946). Es muy citado, pero el método completo apenas se ha puesto a prueba con estudios sólidos. Lo que sí tiene respaldo es el paso de recitar: en un estudio, leer, recitar y repasar rindió más que releer y que tomar notas en el recuerdo libre (McDaniel, Howard y Einstein, 2009).
  • Técnica Feynman. Explicar el tema sin apuntes delante es una forma de ponerte a prueba. No consta que Feynman publicara el método; lo cuento en active recall.
  • Método Cornell. Es una forma de tomar apuntes que te obliga a escribir preguntas y responderlas, y eso es lo que tiene respaldo, no la forma de la hoja. Está en cómo tomar apuntes.
  • Pomodoro y Flowtime. Organizan el tiempo y los descansos, y ayudan a ponerse. No está demostrado que hagan aprender más: lo que cuenta es qué haces dentro de cada bloque. Tienes las dos en técnica Pomodoro y técnica Flowtime.

Estilos de aprendizaje: una idea muy extendida y con muy poco respaldo

«Soy de memoria visual», «yo aprendo escuchando». Que tengas preferencias es cierto. Lo que no está demostrado es que aprendas más cuando estudias según tu supuesto estilo.

  • Una revisión concluyó que no hay base adecuada para enseñar según el estilo de cada alumno, y que casi ningún estudio usa el diseño necesario para comprobarlo (Pashler y otros, 2008).
  • Un metaanálisis reciente de 21 estudios encontró una ventaja pequeña de enseñar según el estilo (0,31), pero solo el 26 % de las medidas mostró el patrón que la hipótesis exige, y sus autores la consideran demasiado pequeña e infrecuente para recomendarlo (Clinton-Lisell y Litzinger, 2024).
  • En 426 estudiantes de anatomía, estudiar según el propio estilo no se asoció con mejor nota (Husmann y O'Loughlin, 2019).

Aun así, en una revisión de 37 estudios con 15.405 docentes y futuros docentes de 18 países, el 89,1 % creía que se aprende mejor según el propio estilo (Newton y Salvi, 2020). Elige la técnica por el material, no por tu «estilo»: un mapa para relaciones, problemas para una asignatura de problemas.

Con la lectura rápida pasa algo parecido: una revisión concluyó que es improbable doblar la velocidad sin perder comprensión (Rayner y otros, 2016).

Qué técnica de estudio usar según la asignatura

Es un criterio práctico, no el resultado de un estudio. La base es ponerte a prueba, como en la guía de active recall; la última columna añade técnicas de esta guía:

Si la asignatura es de…BaseAñade
MemorizarPreguntas o tarjetas, repetidas en sesiones separadasReglas mnemotécnicas para las listas
Comprender teoríaHoja en blanco y preguntas de «por qué»Un mapa conceptual hecho de memoria
Resolver problemasProblemas sin mirar la soluciónMezclar tipos y explicarte cada paso
RedactarEsquema de memoria de cada respuestaExámenes de otros años, con tiempo

Para empezar esta semana bastan tres cosas: de tres a cinco preguntas después de cada clase, un rato fijo a la semana por asignatura para responderlas sin mirar y, cuando haya fecha de examen, un plan de estudio que reparta las horas. No son horas extra: salen de las 4,5-7 horas semanales que una asignatura de 6 créditos pide por tu cuenta.

AgendaUni no elige la técnica por ti ni tiene tarjetas o tests: sirve para que esas sesiones tengan un sitio en tu semana.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la mejor técnica de estudio según la ciencia?

No hay una sola, pero dos destacan: ponerte a prueba (responder de memoria antes de mirar) y repartir el estudio en varias sesiones. Son las dos únicas de utilidad alta en una revisión de diez técnicas, y las que mejor quedan en un metaanálisis posterior con 242 estudios.

¿Subrayar sirve para estudiar?

Poco por sí solo. Subrayar uno mismo mejora algo la memoria, pero no la comprensión, y se suele marcar demasiado. Sirve como paso previo: subraya poco, en la segunda lectura, y convierte lo marcado en preguntas que respondas sin mirar.

¿Sirve hacer resúmenes para estudiar?

Depende de cómo los hagas. Resumir con el texto delante rinde poco, sobre todo si no has aprendido a resumir bien. Un resumen escrito de memoria, con los apuntes cerrados y corregido después, es otra cosa: es una forma de ponerte a prueba, una de las dos técnicas con más respaldo.

¿Qué es mejor, un mapa mental o un mapa conceptual?

El mapa conceptual tiene más estudios detrás: un metaanálisis encontró un efecto de 0,58, mayor al construirlo que al estudiar uno hecho. Del mapa mental hay menos investigación como técnica para estudiar por tu cuenta. En los dos casos, hazlo con los apuntes cerrados y corrígelo después.

¿Qué es el método Robinson (EPL2R) y funciona?

Es un método para leer un texto en cinco pasos: explorar, preguntar, leer, recitar y repasar. Lo propuso Francis P. Robinson en 1946. El método completo apenas se ha puesto a prueba con estudios sólidos; lo que sí tiene respaldo es el paso de recitar, que es decir de memoria lo que acabas de leer.

¿Existen los estilos de aprendizaje visual, auditivo y kinestésico?

Existen las preferencias, pero no está demostrado que estudiar según tu estilo te haga aprender más. Una revisión de 2008 no encontró base adecuada para ello, y en un metaanálisis de 2024 la ventaja fue pequeña y solo el 26 % de las medidas mostró el patrón que la hipótesis exige. Elige la técnica por el tipo de material.

En resumen

  • Las técnicas de estudio con más respaldo son dos: ponerte a prueba y repartir el estudio en varias sesiones.
  • Con respaldo medio quedan explicarte el porqué y mezclar tipos de problema, que funciona en matemáticas y no al aprender palabras.
  • Subrayar, resumir y releer rinden poco por sí solos; sirven para entender el texto y para preparar preguntas.
  • Los mapas conceptuales ayudan a ver relaciones, más si los construyes tú; las reglas mnemotécnicas, para listas y orden.
  • Del método Robinson completo apenas hay estudios sólidos, y Pomodoro y Flowtime organizan el tiempo, no el aprendizaje.
  • Los estilos de aprendizaje apenas tienen respaldo: elige la técnica por el material.
  • Preguntarte y repasar piden días por delante, no la víspera: lo primero es repartir el estudio.
Ángel Moliné

Estudio informática e inteligencia artificial en Zaragoza. Creé AgendaUni porque ninguna agenda encajaba con cómo funciona la universidad, y es la que uso cada día. Más sobre mí.

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